El Pueblo
Casas de Esper es un pequeño núcleo de vida sosegada. No tiene bares ni tiendas, pero sus paisajes, y la amabilidad de sus gentes, son atractivos suficientes para dejar pasar las horas tranquilamente.
No obstante, su emplazamiento a 72 kilómetros de Zaragoza, 48 de Huesca y 60 de la Jacetania lo convierten en el punto de partida ideal para conocer el Castillo de Loarre, los Mallos de Riglos, el Río Gállego, la Sierra de la Carbonera y, por qué no, para acercarse al Pirineo, Huesca o Zaragoza.
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